Up & Down
No me atrevo a acercarme. No puedo.
Tengo miedo de lo que pueda pasar, tanto bueno como malo. Tal vez me saboteo antes de tiempo y pienso en tanto a la vez, cuando posiblemente no exista la más mínima oportunidad.
Sin embargo, inevitablemente, me sigo perdiendo en él.
Mis leves intentos se desvanecen, pues en el momento no me decido a nada. Y simplemente así no se logrará algo. No he podido encontrar la forma más apropiada y sincera de abordarle, de hacerme notar ante sus ojos.
Y entonces no me queda más que darme por vencido. Es lo más prudente que debiera hacer. El ánimo decae y todas mis esperanzas agonizan por un tiempo. Lo más racional sería no crearme esperanzas y alimentarlas con algo de lo que no tengo de un gramo de certeza. Es insano, inútil y a final de cuentas doloroso para mí. ¿Pero quién puede actuar como debe cuando siente tan distinto?
De repente tomo fuerza y pienso que el intento se debe hacer, no dejar todo al destino. Otras veces tan solo intento estar tranquilo y no hacer notar mi tristeza, evitar lo más posible cada pensamiento de él.
¿Qué es lo que estoy sintiendo? ¿Hacia dónde va esto?
Comentarios